lunes, 15 de octubre de 2007

MANTECA DE KARITE


Se obtiene de las semillas del fruto del Butyrospermum parkii (Karité) árbol que crece en forma salvaje en una amplia zona del centro de África. No existen cultivos específicos de esta especie.

El fruto maduro contiene dos o tres semillas, de las cuales se extrae la manteca de color marfil llamada en español “Manteca de Karité” y en inglés “Shea butter”

Su composición es muy compleja, y se pueden identificar los ácidos palmítico, esteárico, oleico, linoleico, así como una original fracción insaponificable que le confiere una gran capacidad hidratante y emoliente.
El karité ayuda a proteger la piel de las radiaciones UVB y UVA.


El karité es anti-irritante por excelencia, lo que conviene notablemente a las pieles que enrojecen con facilidad, con tendencia alérgica y cuperosis.

Es también de gran interés para el cuidado de la piel masculina, para después del afeitado. Sobre el cabello se puede aplicar como “baño de crema” o como abrillantador después que esté seco. Por si sola restaura en forma profunda la estructura capilar, otorgando brillo, suavidad y volumen.

Es uno de los aceites que combinan maravillosamente con los aceites esenciales y permite la penetración temporizada de estos, lo que hace de la Manteca de Karité un producto ideal para masaje terapéutico, formulaciones balsámicas, tratamiento de dolores articulares, y muchos otros usos. Proporciona bienestar y protección a la piel. La manteca de Karité es adecuada para el cuidado de la piel en climas secos o de frío extremo, así cuando se está expuesto a factores irritantes como el viento, el agua salada o clorada.No hay límite de edad para beneficiarse de sus propiedades. Protege la piel del bebé y hasta la de los ancianos de avanzada edad. No es comedogénica (o sea que no produce granitos) por lo que se puede usar aún en presencia de acné o pieles naturalmente grasas.

Forma de uso
Poner un poco de manteca de karité sobre la palma de la mano y frotarla con los dedos. De allí directamente se la aplica sobre la piel, tanto del rostro como del cuerpo.

La Manteca de Karité penetra a las capas más profundas de la piel y le da a ésta un acabado "satinado" que dura más de un día.

Rostro
Previa limpieza o de la que uses habitualmente, se moja el rostro y se lo seca con pequeños golpecitos de toalla, y se aplica con las manos, insistiendo en las zonas "muertas" como pliegues nasogenianos, frente y párpados hasta que desaparezca. Para párpados combinada con Aceite puro de Rosa mosqueta produce un efecto "anti edad" espectacular.

Cuerpo
Usando frecuentemente puedes obtener una piel satinada en todo el cuerpo.Elimina las durezas de codos y talones en muy pocas aplicaciones. Para ello se aplica inmediatamente después del baño, con masajes circulares enérgicos. En el resto de la piel y en prevención de estrías y de daño solar, se la usa pura o combinada (se hace más liviana para aplicar) con Aceite puro de Rosa mosqueta.

Manos
Frotando la punta de los dedos con lo que reste de las otras aplicaciones, obtendrás unas manos finas, sin cutículas ásperas, y te ayudará a tener las uñas sanas y fuertes en muy corto tiempo por su efecto nutriente de la matriz ungueal.

Cabello
El cabello tanto de hombres como de mujeres y de cualquier edad, se ve enormemente beneficiado con la aplicación de la Manteca de Karité.Se aplica sobre el cabello seco, masajeando puntas y largos. Luego se envuelve la cabeza con una toalla mojada con agua caliente y exprimida y se deja por 15 minutos. Posteriormente se lava en forma habitual.Este tratamiento conviene hacerlo cada semana hasta la mejoría del cabello y seguir luego con una aplicación cada 15 o 30 días.

Resfríos y alergias nasalesAplicando sobre borde y aletas de fosas nasales y en el labio superior previene las irritaciones del goteado nasal y del uso de pañuelos.


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